Rosario, 22 de diciembre de 2009
16 hs
Temperatura 28º
La máxima pronosticada es de 30º
Sensación térmica, alrededor de 32º (ni hablar al rayo del sol)
Lo peor está por venir…
Resumiendo, mucho calor. Y muy pesado!.

La Navidad no fue diseñada para estas latitudes, esa es la verdad.
Pensar en reunirse, festejar y comer en grupos numerosos, encerrados o al aire libre, (da lo mismo), es inconcebible.
No puede pensarse que en condiciones de semejante incomodidad uno esté con ganas de llevar dentro un verdadero sentido navideño.
El amar al prójimo se torna, por lo menos, muy incómodo.
La simple cercanía del prójimo (en estas circunstancias climáticas) ya una molestia, calculen el “amarlo”.
Se puede pensar que los adelantos tecnológicos, como un buen equipo de aire acondicionado aliviaría la tensión que suele rondar en las mesas navideñas de esta parte del globo terrestre, (cuando el calor cunde en grados imposibles) … pero eso no es garantía.
Dejando de lado el hecho que no todos están bendecidos por la suerte de una situación económica acomodada que permita tales avances, no se debe olvidar que los cortes de energía son muy usuales para estas fechas.
La alta probabilidad de quedar a oscuras y sin energía para ventiladores y/o equipos (y no olvidar las heladeras, por Dios) hace que el paraíso ficticio no sea garantido.
El hecho de deglutir, apiñados en una mesa, exquisiteces originarias de países cuyas navidades son invernales (somos descendientes básicamente de inmigrantes italianos y españoles) hace que sea un verdadero despropósito ingerirlas con temperaturas tan altas como las reinantes.
Súmenle a eso las calorías aportadas por los cuerpos caldeados y regados, además, por no despreciables cantidades de bebidas alcohólicas, y obtendrán un verdadero cóctel explosivo que estallará con la facilidad con que explota un petardo (dicho sea de paso, otro castigo agregado a la incomodidad reinante).
Las conversaciones subidas de tono no son poco frecuentes: el contacto con parientes que solemos ver casi exclusivamente en estas fiestas (con los cuales muchas veces nos une algún que otro rencorcillo no solucionado) puede que termine en griterío y/o agresiones. Es natural. El calor y la incomodidad extrema son en gran parte, el motivo principal de dicho desenlace.
Ni hablar del incordio de los preparativos gastronómicos y demás que preceden a toda reunión multitudinaria.
La dueña de casa, sobre todo, debe poner a prueba todo su desinterés y abnegación para ponerse a cocinar, limpiar, ordenar, adornar y demás menesteres en las condiciones de estress y desesperación, que genera el recibir invitados en una caldera, y encima, corriendo contra el reloj .
Cómo pedir, entonces, que reine un sano espíritu navideño de reconciliación y amor!
Conseguirlo es ya en sí mismo un milagro de Navidad. Prueba suficiente de que Dios está entre nosotros.
Mi conclusión es que la Navidad fue pensada para celebrarla como vemos en postales y películas: con nieve, al calor de una chimenea, y abrigaditos, de esa manera las casas se transforman en verdaderos refugios acogedores donde es grato el reencuentro y propicia la reconciliación. Besarse y abrazarse es un regocijo, un placer y no un castigo molesto de sudores y pegoteos.
Estar junto al fuego es una bendición que hace surgir el verdadero “calor” humano.
El amor puede darse sin medida, como debe ser, y no escatimando aproximaciones mientras la frente nos chorrea incómodamente.
Así que, amigos del hemisferio norte, de latitudes donde la Navidad es invernal y placentera, los envidio…sin maldad, pero sinceramente.
Festejarla por aquí en el sur, es un gran mérito. El valor de sobrellevar la incomodidad propia de nuestro clima hace que nuestra Navidad tenga un “plus” de valor espiritual que nos reditúa, seguramente, en el perdón de nuestros pecados.
La de ustedes es más bella, pintoresca, deseable, es como debe ser.
La nuestra, es una verdadera demostración de supervivencia, de insistencia ante la adversidad, les diría, casi un sacrificio…
QUE TENGAMOS TODOS (LOS DEL NORTE Y LOS DEL SUR) UNA MUY FELIZ NAVIDAD, YA SEA CON NIEVE O CON VENTILADORES.
UN BESO GRANDE, Y QUE LO PASEN LO MEJOR QUE PUEDAN…
