lunes, 28 de septiembre de 2009

SESENTA AÑOS

Si miramos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene alrededor de sesenta años. Es una generación que ha pateado fuera del idioma la palabra "sexagenario", porque sencillamente no tiene entre sus planes envejecer.



Se trata de una verdadera novedad demográfica, parecida a la aparición, en su momento, de la adolescencia, también una franja social nueva que surgió a mediados del siglo veinte para dar identidad (y vigor inextinguible, parece) a una masa de niños desbordados en cuerpos crecidos que literalmente no sabían hasta entonces dónde meterse o cómo vestirse.

Este grupo que hoy tiene alrededor de sesenta, entonces, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Trabaja desde hace mucho tiempo y ha logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura rioplatense le dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas de Juan Carlos Onetti o Roberto Arlt, esta gente encontró hace mucho la actividad que más le gusta, y se gana la vida con eso. Ni sueña con jubilarse.

Dentro de este universo de personas saludables, curiosas y activas, gente de sesenta, la mujer tiene un papel rutilante. Trae décadas de experiencia en hacer su voluntad y ocupar lugares que su madre no había ocupado. Pudo sobrevivir a la borrachera de poder que le dio el feminismo y en determinado momento se detuvo a reflexionar para preguntarse qué quería en realidad. Algunas volvieron a casa y tuvieron hijos. Otras se quedaron a dirigir la compañía o salieron a vender cosméticos. Cada una hizo su voluntad.

En el cine se ve claramente cómo Meg Ryan y Helen Hunt toman decisiones y diseñan su propia vida, cómo exploran las opciones y pagan los costos. Sin embargo, con las mujeres de sesenta las cosas no están tan claras. La idea, supongo, es mostrarlas atractivas y encantadoras, pero en cambio aparecen en la pantalla unas damas nerviosas y obsesivas, sentimentalmente necesitadas y tecnológicamente incultas; en algunos casos, con hambre sexual o propensas a los desbordes, por ejemplo de llanto.

Reconozcamos que no es un asunto fácil y las mismas mujeres lo van diseñando día a día, como han hecho siempre. Pero algunas cosas ya podrían darse por sabidas. Por ejemplo: la mujer de sesenta maneja la computadora. Se escribe –y se ve– con los hijos que están lejos, la usa en su negocio, o es dueña de una compañía de computación.

Por lo general, está satisfecha con su estado civil, y, si no lo está, tiende a cambiarlo. Es muy raro que se deshaga en llanto por un asunto sentimental. A los sesenta, los asuntos sentimentales son juegos de alta gama. A diferencia de los jóvenes, los grandes conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona y toma nota.

La gente grande comparte la devoción general por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se da por retirada. Compite de otra forma. Cultiva un estilo. Contra la estatura prodigiosa de Uma Thurman o el escote de Monica Bellucci, Diane Keaton (61) se viste hasta el cuello de blanco y trae una sonrisa iluminada por la inteligencia.

Los que fuimos jóvenes en los años sesenta vamos a ser jóvenes para siempre, dicen los mismos protagonistas. Todo indica que tienen razón. Los jóvenes de los años sesenta pasaron la experiencia fundacional del rock and roll y la píldora anticonceptiva; rompieron los esquemas tradicionales de la familia para volver después a ella, pero ahora convencidos. Las mujeres tienen hijos a la edad que se les da la gana y, lo que es muy interesante, muchas veces se les da la gana de no tener hijos.

Es una nueva edad, que todavía no tiene nombre. Se recuerda la juventud y el propio esplendor, tal vez, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas e incertidumbre. La gente de sesenta, hoy, saluda al sol cada mañana de su vida y sonríe para sí por alguna razón secreta.

Por Cecilia Absatz
Fuente: "La Revista" del diario "La Nación"
Más información: www.lanacion.com

15 comentarios:

Nancy dijo...

Interesante artículo, pero ¿Tú qué piensas, Norma?
A mí me faltan 13 años para los sesenta y no sé ni siquiera qué quiero para los 50.

Mundo Animal. dijo...

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GENIAL ARTICULO AMIGAA
TE DEJO MIS SALUDOSS
QUE TENGAS UNA LINDA SEMANAAA
CHRISTIANNNN

Neogeminis dijo...

Creo que esta periodista se debe estar acercando a esa edad y se empeña en creer lo que escribe! jajajaaja...en realidad me parece que la mujer de sesenta no está tan satisfecha con su vida como se cuenta aquí... si bien se ha avanzado mucho en cuanto a igualdad de género e independencia femenina creo que la tiranía de la juventud que se imponen desde los medios contribuye a que las mujeres sintamos que debemos luchar como sea contra la vejez, aún a costa de aparentar lo que no se es. Sin ir más lejos, las figuras televisivas que rondan esa edad, deben recurrir a estiramientos, cirugías e implantes y demás para tratar de eternizar la juventud que ya no se tiene. Claro que el espíritu logra rejuvenecer cuando se está más satisfecho con lo que se es en realidad. Uno logra el equilibrio si no es presionado para simular que el tiempo no ha pasado, de otra manera corre el riesgo de transformarse en una patética marioneta de plástico que ni reírse logra con naturalidad! jejeje
Ahora, el resto de las mujeres, las más "normales" que están cruzando esa década (y si caben las generalizaciones) creo que han conseguido sacarse de encima ciertos pudores que quizás hasta hace poco todavía llevaban sobre sus hombros. Un poco a destiempo, pero las costumbres atávicas que sufrieron de chicas hoy muchas mujeres han conseguido superarlas sin tener que dar cuentas a nadie. Bien por ellas!


Saludos a tod@s!!!

norma dijo...

Nancy, yo que pienso? que me asumo con mis arrugas y mis canas sin ningún problema.Para mi los sesenta no serán un problema, casi que los tengo, me faltan 2 años nada más.
En cuanto a trabajar es una necesidad económica (obvio) pero también un escape a la rutina de la casa. Me veo obligada a algunos desafíos que mantienen mi cerebro activo. Y la computación hace el resto.Te mando un beso amiga.

norma dijo...

Gracias Christian por pasar a comentar. un abrazo.

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Neo:Creo que ya superó esa edad esta periodista. jaja me gusta como escribe, y la escucho cuando puedo por radio y a veces por tele.
Comparto contigo, que no todas se sentirán satisfechas con la vida, muchas estarán divorciadas o viudas como yo, pero no creo que todas estén en la lucha por parecer veinte años menos, yo no al menos, porque es como decís, luego de varios estiramientos se parecen más a una muñeca mal maquillada.
Lo fantástico es competir de otra forma, con la experiencia, con la independencia lograda, y con tranquilidad. Te mando un beso.

norma dijo...

Any me encantó la música. un beso.

Cari Y Yoly dijo...

Muy buena la entrada! es verdad,cuando mi madre tenia 50 ya era vieja y hoy día las mujeres se conservan muy jóvenes a los 60,creo que debe haber una cantidad de factores que hacen a esta situación.
Besos

Any dijo...

Ahora ya nadie es viejo hasta los 95 y ni asi, en todo caso la edad es la edad de nuestros sueños y entonces vos tenés 22!
Bailamos?
=P

norma dijo...

Hola Cari y Yoli, gracias por comentar, me interesa tu blog para que mi hija te visite, ella tiene problemas con su hijito y no sabe si hacer un blog con su caso. Si no tienes problema le digo que te visite??
Un abrazo.gracias.

norma dijo...

Any, tenés razón, ojalá tuviera 22 en cada pata pero no importa, siempre con la frente bien alta.jeje. linda la música que elegiste.Un beso.

Soledad dijo...

Este tema me involucra...
Soy de las que fueron jóvenes en los 60 - 70.
Creo que le dimos a la vida y a las posibilidades personales un lugar y un valor que hasta este momento no tenían, por lo menos en las clases medias.
Mi mamá, que ahora tiene 81, cuando tenía 10 años menos que yo ahora, decidió que no podía andar más en bicicleta, porque era vieja. Hoy, yo... no sólo ando en bicicleta... ando en una mountain bike... y me tomo el trabajo de llevarla cada vez que viajo, para aprovechar a recorrer lugares pedaleando...
Somos concientes de que nos quedan muchos buenos años por delante y no pensamos desperdiciarlos tejiendo crochet!

norma dijo...

Gracias Soledad por comentar.
Yo en el sesenta tenía diez años.
No tenía conciencia de como iba a ser a los sesenta, (igual me falta) pero cuando era chica la gente de esa edad para mí era vieja. Y ahora que me faltan dos años me mato de la risa porque la energía está, me duele un poco la cintura pero hago cosas con un empuje bárbaro. Imagino que tendrás la misma fuerza cuando andás en la bici todo el tiempo.
Distinto de como veo a la juventud, que están más quedados, como dormidos, que se yo.
Bueno, gracias y un abrazo.

CAS dijo...

...MI TIEMPO ES HOY.... y cada vez me siento mejor conmigo misma, eso tiene de ventaja cumplir años..
besotes Norma, me gustó mucho este post.

norma dijo...

Bueno Cas, ¿no te pasa que a partir de cierta edad no te importa cumplir años? lo importante es como te sientes para poder enfrentarse con lo que venga. siempre es preciso estar lo mejor posible.Por lo menos a mi me pasa. Te mando un beso grandote.

CASANDRA dijo...

Si, Norma. Eso quise decir. No tengo ningún tema con los años. Realmente me siento que los he ido vivido bien y ahora encuentro mil cosas que me gusta hacer y me dos el lujo de poder hacerlas....con la libertad que da el ir liberandome de ciertas obligaciones de la edad joven, jajaja
besotes