Hay quienes apenas llegada las fechas del carnaval tienden a remontar la Historia hasta intentar bucear en los albores de la fiesta en cuestión, escarbando entre los mitos paganos que le dieron origen y los hitos significativos en los que el Carnaval sucesivamente muere y resurge como espejo mismo de su significación primera (dicen los que saben que en el carnaval anida el principio del renacer perpetuo, a la vez que “degrada y mortifica, regenera y renueva”).
Comparsa de antaño
Lo cierto es que con el paso del tiempo y según sea el lugar en donde se celebra, esta fiesta de jolgorio y representación, varía en su espíritu y característica al punto de diferir notablemente en sus ritos y símbolos.
Todo esto viene como introducción para decir que aquel carnaval rioplatense tan pintoresco y popular de principios del siglo XIX –que aún perdura casi intacto y vigente del lado oriental del Río de la Plata- hoy por hoy ha perdido casi toda su presencia en el sentir popular del otro lado del charco.
Murga de negros en el viejo Buenos Aires
Comparsa montevideana
Salvo los corsos multitudinarios de Corrientes y Entre Ríos –emulando ciertamente la estética y fanfarria del carnaval brasilero- y los muy particulares Carnavales norteños de Salta y Jujuy –donde se evidencian aún hoy las características aborígenes de aquellos festejos- no son muchos los rastros carnestolendos que hoy subsisten en el territorio argentino.
Carnaval de Gualeguaychú -Entre Ríos

Carnaval en Salta
De lo que fueran los Carnavales históricos de Buenos Aires -mezcla de legado español y el candombe bailado por los esclavos negros- casi nada queda en la actualidad, ni de sus comparsas ni sus bailes populares ni de las posteriores murgas picarescas.
Pese a algunos intentos de revivirlos que pueda haber por la determinación de un reciente decreto (quien no conoce y lee la nota debe pensar que se trata de una fiesta realmente institucionalizada!) o alguna que otra iniciativa aislada de algún intendente picado de nostalgia, por estos rumbos el arraigo popular de estas fechas se ha diluido entre las nubes del olvido y casi nada queda de lo que alguna vez fue corso, baile, carrozas y papel picado.
Por lógicas cuestiones de edad –no valen aquí las ironías- quienes suscriben no pueden hablar en primera persona de aquellos lejanos años de gloria del Carnaval en los que el rey Momo todavía tenía reino en este lado del Rio de la Plata, por lo que nuestros recuerdos de infancia sólo se relacionan con algún que otro disfraz, algún corso de barrio al que se haya asistido o alguna guerra de globos de agua de las que se haya sido partícipe o víctima.
A modo de testimonios personales, este trío de blogueriles mujeres rioplatenses pasarán, a continuación a relatar en el próximo post, sus particulares vivencias y/o recuerdos en torno a lo que alguna vez fue una fiesta de mascaritas, murgas y serpentinas.
publicación compartida entre Any, Cass y Neo
3 comentarios:
!Qué bien!, eso de que la próxima entrada verse sobre vuestras vivencias personales, promete y bastante, sin duda que estaré atenta, pues segurisimo que será una entrada entrtañable... yo, voy a adelantar aquí las mías: en España, se celebra desde tiempo el carnaval, pero no en todos los lugares con la misma intensidad y/o tradición, seguramente a lo mejor habreis oido hablar del carnaval de Canarias que, salvando las distancias, claro está, es del tipo brasileiro, supervistoso y superbonito... pero Canarias está allí en el Atlántico, a dos horas de avión de Sevilla, y no siempre se tiene tiempo y dinero para ir; en Sevilla, el carnaval tradicionalmente se ha celebrado poco, quizá porque durante la dictadura de Franco, los poderes fácticos eran poco piadosos con estas fiestas no fuera a ser que la sátira les salpicara demasiado, y quizá también porque Sevilla está a la verita de Cádiz; en Cádiz, los carnavales se celebran desde siempre, de toda la vida... son unos carnavales llenos de coplas (chirigotas, comparsas, cuartetos, coros), y con una gracia y un salero como para parar un tren, llenos de ingenio, satirizan cualquier noticia o hecho de la ciudad, o del pais o del mundo, y no dejan títere con cabeza respecto a los gobernantes del momento... la verdad es que son días de jolgorio y de diversión, la ciudad se llena de gente venida de casi todas partes, y de disfraces y de coplillas.
A los carnavales de Cádiz sí que he ido desde hace años (y sigo yendo, pues me gustan mucho); la primera vez que fuí, era jovencita y recuerdo fuí disfrazada de brujita yeyé. Y lo que más me llamó la atención entonces y me la sigue llamando ahora, es la alegría derrochadora de la gente, y el hecho de que la fiesta sea en la calle, en las plazas, y no en algún recinto ad hoc (como por ejemplo la feria de abril de sevillana)... cuando la fiesta se hace en plena calle, es una fiesta popular y participativa, y generalmente te lo pasas bien sin apenas gastarte dinero.
Y lo dejo ya, que el comentario va kilométrico.
Mil besitos gordotes a las tres
Muchas gracias APM por tan completo e ilustrativo comentario!...esa era ala idea,que cada quien aportara algo de los carnavales que conoce y ha vivido!
un abrazo.
Yo tengo la suerte de vivir en una isla donde el carnaval se lleva grabado en los genes, pero tengo que decir que cierto es que como los de antes, ninguno, y es que el tiempo en vez de mejorar lo que hizo es empeorar, pero bueno esto es una opinan de alguien que quizás los años también le amortiguaron el espíritu, quizás sea eso… Saludos.
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